jueves, 3 de mayo de 2007

Guardo Silencio

Guardo silencio, sin saber dónde ponerlo.
Recorro tu espalda en la memoria y lo dejo ahí;
detrás de tu oído,
envuelto en calor y una leve sensación de cosquilleo.
Por tu espalda, el camino incesante; de mil cuchicheos, de mil secretos,
persiguiendo una vastedad de suelo en apenas aquel que se escapa a las pisadas.
Buscando por el suelo, de mil secretos, de vastedad de un mil de mil pisadas.
Te doy forma en cada rostro anónimo de avistamientos inconclusos,
te doy la forma del candor y del pecado.
Te doy forma en el candor de saber que no hay pecado alguno que se deseé después de ti.
Quizá aquel de la estática
–no la pereza-;
la inmutable infinidad de tu presencia,
del retrato, del paisaje perenne, de la cíclica fluidez de tu recuerdo suspendido en mi mente, que se revive en cada uno mis sentidos una y otra vez.
En el tiempo inmarcesible que sobrevive a todo;
quedando el tiempo por siempre… estático.
Cuando recorro en secreto la memoria de tu espalda y guardo silencio,
sin saber dónde ponerlo.


En ocasiones se escribe el poema perfecto para alguien.
En otras ocasiones, se escribe un poema, y después, quizá años después, se encuentra a la persona perfecta para él.

Para Marisela.

1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

En ese sentido, siempre me sorprenderá que un desconocido (un poeta, un canta autor) escriba algo que describa perfectamente cómo me siento a veces.

Algunas emociones son universales.