Libre la posma del capullo inerte
se escribe la venia de hablar ponzoña;
vacila, se mofa, se siente doña,
un ardor de sesos, pero más fuerte.
Demonio en mil cabezas, toda verde,
que pérfida a los pelos se le asía,
nuestra reina tirana, loca y fría,
nuestro viejo Cyrano y rabo... "merde"
Flema, broza de savia decantada,
de hiel de jade se asume el castigo,
en mi alma rota de antes inhumada.
Que si es de verde tu fatal abrigo,
toga dulce me le vestiré y ya nada
será si puesta ha de morir conmigo.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Del desinterés
De la muerte la cara trastocada
que amanece temprano, niña ha sido,
al día que viene como impelido,
como morir antes nacer la nada.
¡Oh! Infierno viejo de las distancias
que se guarda la noche titubeante.
Poco cuerpo de vida no anhelante,
de requiebros, de burdas asonancias.
Que es vida encierro -de sentirle ajena-
la muerte loca de mirada vaga
que de súbito al alma le condena.
Es hoz que presta su fortuna y daga
que al espejo ido de tus ojos pena
y muda al suyo de las aguas draga.
que amanece temprano, niña ha sido,
al día que viene como impelido,
como morir antes nacer la nada.
¡Oh! Infierno viejo de las distancias
que se guarda la noche titubeante.
Poco cuerpo de vida no anhelante,
de requiebros, de burdas asonancias.
Que es vida encierro -de sentirle ajena-
la muerte loca de mirada vaga
que de súbito al alma le condena.
Es hoz que presta su fortuna y daga
que al espejo ido de tus ojos pena
y muda al suyo de las aguas draga.
Se me chispoteó
Nimia por la borda de enlazados candiles,
a la luz de su mirada, bajando por los pretiles,
se torna de a poco luciérnaga que se cansa de volar,
que acepta una mano al aire y se le viene a posar.
A ella, a esta noche redonda que dibuja una sonrisa
en aquel hueco de plata que a su ojo inmortaliza.
Con un tropo y la sábana al hombro,
y sus pies a la arboleda,
aquel que de tanto volar a sus pájaros remeda.
La noche ceñida al tórtolo, la fragua de la alameda,
que surge, que hace chispa,
que le abraza, le condena.
Cantando los abedules silbidos de noche y llanto,
por las aguas vespertinas, por sol de colina,
en tanto,
en las ciénagas remotas de paisajes danzantes,
la luciérnaga se embota en telarañas subyugantes;
se queda al cielo profunda y en amanecer estalla.
Cayendo por la borda,
saltando por los pretiles,
la noche de luz le hizo y en el día
de andar se explaya.
a la luz de su mirada, bajando por los pretiles,
se torna de a poco luciérnaga que se cansa de volar,
que acepta una mano al aire y se le viene a posar.
A ella, a esta noche redonda que dibuja una sonrisa
en aquel hueco de plata que a su ojo inmortaliza.
Con un tropo y la sábana al hombro,
y sus pies a la arboleda,
aquel que de tanto volar a sus pájaros remeda.
La noche ceñida al tórtolo, la fragua de la alameda,
que surge, que hace chispa,
que le abraza, le condena.
Cantando los abedules silbidos de noche y llanto,
por las aguas vespertinas, por sol de colina,
en tanto,
en las ciénagas remotas de paisajes danzantes,
la luciérnaga se embota en telarañas subyugantes;
se queda al cielo profunda y en amanecer estalla.
Cayendo por la borda,
saltando por los pretiles,
la noche de luz le hizo y en el día
de andar se explaya.
Chispas XII
La mariposa se posa en la flor,
la flor al albor y su trino.
De pronto la flor va volando
y la mariposa está aquí en tu racimo.
la flor al albor y su trino.
De pronto la flor va volando
y la mariposa está aquí en tu racimo.
Chispas XI
Nocturnal tesoro
lleva cántaro y aljibe.
Ay, mi niña,
de entre sus joyas preciadas,
no te bebas, que es prestada,
esa luna enamorada.
lleva cántaro y aljibe.
Ay, mi niña,
de entre sus joyas preciadas,
no te bebas, que es prestada,
esa luna enamorada.
Chispas IX
Augura la rama un llanto,
queda sola, desnuda.
Se esparce un ave y el amor vuela.
Vuela el razonamiento.
queda sola, desnuda.
Se esparce un ave y el amor vuela.
Vuela el razonamiento.
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